Siempre me sentí segura al lado de Ole y pensaba que mientras el iba al volante, no me pasaría nunca nada en lo que a accidentes se refiere. Si él piloteaba aviones Boing para Lufthansa, entonces podría conducir un carro cualquiera. Pero nunca me imaginé que con él al volante, un joven chocaría su auto contra el nuestro y los médicos me comunicarían horas después que tendrían que amputarme el pie.
Anylú de Múnich donó muletas para Sita María
Somos una pareja de 18 años y una niña de meses. Como padres nos sentimos felices y aunque la niña no estuvo dentro de nuestros planes, ahora somos felices de tenerla. Ambos vamos aún al colegio. Al leer el caso de Sita María, pensamos que no podíamos donar, pero al ver que la acción era de 5 €, pensamos que esa cantidad si la podíamos dar, y con esto contribuir con la ayuda que se le está brindando a una peruana. Así también nosotros nos sentimos bien, de ser útiles y a pesar de nuestra situación de padres y colegiales a la vez, dando ejemplo a otros, que si se puede ayudar con esta cantidad, si realmente se quiere. Le deseamos mucha suerte a Sita María.
Yo viajaré a Perú en el verano (2008) y visitaré a Bruce Willis y su familia, les llevaré yo misma, dinero y alimentos. La acción de esta página me ha conmovido. Es la primera vez que veo que peruanos se unen a nivel de Europa para ayudar a nuestro país. Esto ha hecho en mi que reflexione sobre mi misma. A veces me he sorprendido comprándo cosas vanas mientras que criaturas inocentes no tienen que comer.
He residido en América mucho tiempo y apadriné a dos chiquitos africanos, hasta su mayoría de edad y pensé que había cumplido con la misión, y al leer este caso, he vuelto a pensar en la posibilidad de apadrinar o al menos ayudar a los necesitados.
Espero me mantengan informada sobre este caso. Rosario de Marburg

Las horas que esperé con el miedo de que me apuntaran el pié fueron insoportables. Pensé que nunca mas podría caminar, y que las muletas serían mis compañeras. Sin embargo por cosas del destino, los médicos deciden esperar y la operación con la que me intervinieron, resultó positiva. Aunque necesite un año de recuperación, el cual la pase en cama o en terapias, perdiendo mis estudios y un año de mi vida, tuve la suerte que no me amputaron el pie y puedo caminar.
Conservé mis muletas como recuerdo de esa mala experiencia, pero las tenía guardadas en casa de una buena amiga. No quería deshacerme de ellas, tampoco mirarlas. Pero si conservarlas por alguna razón que yo misma no la sé.
Una vez leí el reportaje de Sita María en internet y pensé que las muletas habían sido guardadas por mi, para ella. Me comuniqué con los responsables de este caso y entregé las muletas, parte de mi pasado, y señal de lo que hubiera podido haber terminado en una desgracia.
Ahora me siento contenta que haya una persona que no conozco al otro lado del mundo y que las puede usar. Quisiera ir algún día a Perú y visitar a Sita María, dar un paseo con ella y conversar de la vida.
Al donar las muletas, recién encontré el sentido del porqué las he conservado tanto tiempo.
Recibí un e-mail de una prima, que reside en Europa y hacía vacaciones es Perú. En su carta me decía que lea un reportaje de un niño con el síndrome de Down. Al ver la carita de Bruce Willis y leer el reportaje, busqué en la guía telefónica el teléfono de la editora del artículo y la llamé por teléfono, para hacer una transferencia de 30 €. Yo soy de la idea que se reuna el dinero y se le compre alguna máquina o se le de en efectivo una cantidad para que emprenda un negocio, así como están haciendo con Sita María. Así la madre de Bruce Willis tiene una herramienta de trabajo para el futuro.




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